domingo, 30 de diciembre de 2012

MOLESTAR A LOS QUE LANZAN


Con los que he hablado,
con los que me he cruzado una mirada,
con los que me he rozado en silencio la ropa en el ascensor,
con los que he siseado un saludo,
de todos estos, cuántos habrán muerto,
cuántos morirán esta noche
cuántos esperan que muera yo primero.
Los consolaría con mis mejores palabras,
presentándoles en esta mesa piezas de nombre impostado,
pudieran parecer infinitas, afiladas para impedir su posesión,
para permanecer juntas,
agarradas a su verdadera forma,
perdidas en el mano a mano,
generación a generación,
herencia a herencia,
exacta silueta ahora que la luz choca de frente
y las podríamos palpar si fuera posible
pero yerran,
la consecuencia es siempre la misma: se reúnen los sabios a discutir como equivocarse,
los demás miran para otro lado y dicen la suya,
es hora de admitir lo que conocemos,
elipse en vertical, enroscándose en la piel hasta donde el cuerpo aguante,
ahí, en el tope,
lo enterraremos, envuelto en la suave piel de los sacrificados,
será un día perfecto para olvidar el qué y el dónde,
memorable para quedarse en blanco.

lunes, 3 de diciembre de 2012

AUTORRETRATO


Rezo cada noche
para que me apuñale la poesía,
que su cuchilla encajada me acompañe entre estos árboles esqueléticos,
de ramas secas, rotas a disparos,
y papeles prestos para el incendio.
¿Qué más hay en mis manos para sobrevivir?
Golpean las cosas tan rápido que es imposible reconocerlas,
solo mirarlas y oírlas,
así es como la rueda que eleva el agua hacia la acequia me desvela,
me obliga a levantarme, a ofrecer mi costado,
el fuego que me acompañará, tenue, abigarrado en los intestinos, no dispuesto a soldarse,
es una huella, fundida mediante hilos que prenden de los extremos más solitarios y empujan de un lugar bajo los ojos hasta el río Orontes, inapelable en su juicio,
solo queda apretar las manos
y escribir, no olvidar jamás ese aliento frío de alivio.

lunes, 5 de noviembre de 2012

1603 GRAMOS


Al entregarle a la empleada de correos el paquete,
remendado de precinto y con algún golpe,
lo miró igual que a los cientos de paquetes que se cruzan con ella al cabo del día,
igual que la gente desconocida que la mira desde el otro lado del mostrador
como si no fueran reales. En la báscula el peso eterno:
mil seiscientos tres gramos empujando contra mi pecho y mi palabra,
mil seiscientos tres gramos que silenciaban treinta y seis meses, sepultados como ese talco que se escapa de las manos
cuando el gimnasta está a punto de acometer un salto que lo llevará a las simas oscuras e imperfectas,
treinta y seis meses respirando libélulas, salitre, golosinas envueltas en serrín usado,
lo conocía, lo había probado,
es negro su interior,
y mendigo que alguien escuche lo que hay dentro de la caja,
que se crucen los trayectos de días y de ausencias,
sin más baraja que la ya barajada,
tan confusa que no se distingue en la oscuridad.
Llega la pregunta desde muy lejos,
de más allá de los fundamentos del corazón “¿en cuanto días quieres que llegue?”
¿cuánto cuesta la velocidad?
infinitos y diminutos segmentos van tirando de la misma pregunta respuestas,
caen como confeti en esa oficina de correos,
¿qué respuesta merezco?
¿a qué soledad me adscribo?
No lo sé, llevo en ese paquete mi corazón,
si lo agitaras mecerías mi alma,
no sé qué prisa tiene el silencio, los asientos vacios, los cigarros, los caminos de tierra, los azotes, las bolsas de plástico,
señora, no lo sé, que camine hacia su destino,
que llegue y no sea negra piedra.
Me entrega un papel donde justifica datos y coste,
no son sueños, ni primeras palabras,
se cierra mi número en su tiempo
y no lo volveré a ver.

lunes, 29 de octubre de 2012

LUGARES OSCUROS

“Nada es trivial una vez han desaparecido los que amamos”
                                  (Derek Walcott)


He comido, sin saberlo, del espíritu de las generaciones precedentes,
sus ríos son mi sangre, sus vocablos mis pensamientos,
he caminado con los objetos soñados y con sus cenizas,
restos de los ritos, caminos que separan la tierra firme del lodazal,
son las preguntas las que han rozado el sublime cénit.

Sigo de lejos el tributo a una persona ausente,
erigen monumentos en su memoria,
durante un tiempo alguna calle con su nombre,
no es decisivo saber nada de él para que exista,
estaba en ese pasado terco que tira alfombras mientras queda un espacio libre y quema recuerdos generación tras generación,
sin embargo siempre huele a niebla y escarcha, hojas tiernas y pisadas, da igual por quien.

Viendo que los ausentes también siguen a los vivos allá donde vayan,
que la red de emociones se agiganta, se aleja con un pie pero nos sigue dando la mano,
cierro los ojos y tuerzo el dolor que me acompaña como un tintineo que durará mientras fluya el aire
y pregunto por los míos, por los silencios realmente míos,
y el tiempo que debo estar necesariamente aquí,
concéntrico una persona con otra,
no sé cuando debo terminar, he perdido demasiados cascotes
me cuesta reconocer que ese que habla soy yo.

martes, 16 de octubre de 2012

EL SOBRE AMARILLO

“Ven a mi pecho, alma cruel y sorda”
                 (Baudelaire)


Mañana me entrevistaré con una persona que me dirá lo que valgo y a qué velocidad me deprecio,
me lo dirá mientras desayunamos,
fingiré escucharla porque me enseñaron a ser educado,
le demostraré que sé comer sin prisa,
poniendo cuidado en como cojo las cosas y donde las dejo,
que no sospeche los cálculos con infinitos decimales que nos distancian,
la prisa que tengo por derrochar de la fuente el mejor trago,
el poder inmisericorde que arranca las paredes de la casa dejándolas sin raíz,
los excrementos con que me limpio.
Hará como hace todo el mundo,
buscará debilidades, contará las pausas y hurgará en mis ojos el rincón de la verdad,
luego tendré tres segundos para ser ingenioso,
no lo seré porque las manos han perdido su vuelo, arremolinándose hacia mi corazón,
la atropellaré con silencio. ¿Quién pediría más?
Ya habré bajado de la montaña cuando ella encienda la luz,
volveré a llorar como cuando era niño antes de decidir que nunca más lo haría,
oscurecido el sol y dando las buenas noches a todos cuanto he visto hoy, me vestiré para ustedes,
mis enfermos, mis amputados lectores, y a pesar de todo gangrenados,
les empujaré la pus y los gusanos hasta la boca,
nada hay mejor.

viernes, 28 de septiembre de 2012

GEOGRAFIA (Elisabet Bishop en la memoria)

Olivos arrodillados sobre la tierra abrasada,
jardín riguroso camino de Mas de Barberà,
sisea el viento y enciende la procesión,
manos y mares de plata,
ya es seguro, no hay otro destino.
Desconozco donde estoy ni cuánto me falta para llegar,
aunque me persigan con un puñal con la intención de atravesarme desde la nariz hasta la garganta no podré decir nada, lo desconozco todo.
Huelo el calor a mi paso, saltan de las ramas los gorriones adormecidos,
es mediodía, balcón hacia el mar del este,
no he visto más cielo que el que me guarnece hoy, ¡jamás!, y no hay que interrumpirlo con un parpadeo, hay que beberlo inocente,
al final de la línea el delta retrocediendo, limitado por el mar y la vegetación oscura,
lindes que han perdido su estaca
¿por qué lo queremos tal como lo han cartografiado,
es la imagen del mundo inalterable?
fijado en su día al temblor de un papel,
negado al capricho, ¿quién lo quiere así?
deberá desaparecer de su mano de niño, sospecho que sin tolerar el final
y observará la enfermedad de sus mayores como un paso lógico a que sus ramas reciban lo mejor,
tolerable es el paso del río y sus afluentes,
las carreteras regadas con pinturas para dividir la calzada,
por ese puerto que dividió siempre,
desde que lo conocemos
y que ha permanecido por la voluntad de arrastre.
Yo desde aquí no lo percibo, no lo recuerdo, el desgaste,
pregunto a un anciano por la dirección de un señor que resulta que ha fallecido, no me conoce y huye,
huye, es mejor evitarme o desbordaré, como la misma muerte, cuando he conocido.

martes, 18 de septiembre de 2012

LIMITES DE MARFIL

“Iré negra de odio”
(Wislawa Szymborska)




Aún no se ha detenido la música,
sigue su curva infinita que mece las aristas de las nuevas tierras,
es el rastro azul,
intenso cuando ejerce el espacio su silencio,
desplaza el polvo más adentro,
hasta las profundidades del tiempo conocido,
pétalos del núcleo final.

A lo mejor todavía está ocurriendo.

Silente como la proyección de la luz,
sus sombras son el reflejo de la verdad.
Aunque ahora despertara,
y pudiera haber un atisbo de claridad en un borde,
residuo del ardor acelerado,
la gravedad lo arrastraría hacia el centro de las palabras,
para no volver,
porque la velocidad constante es perpetua,
y nos aleja de los límites de marfil.