Mi mayor distracción es aplanar la tierra con el tacto,
aunque no sea la mejor manera de hacerlo,
sí que es la más perfecta.
Esto ya lo narraron antes que yo
genios de palabra elocuente
o humildes personas envigadas a una misma intuición,
lo trataron de concretar en una frase,
para un epitafio
o como arenga fundacional de un imperio
o como inicio de unas memorias,
sin embargo después de la lluvia desentierran las hormigas su hormiguero
formando pequeños cráteres que dan ganas de alisar,
nosotros grandes torres, campanarios obsoletos, bocas de metro,
cualquier cosa que nos empequeñece pero que necesitamos,
llegará un día que en terminarán pareciéndonos feas
y entonces las destruiremos.
sábado, 23 de octubre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
CAMPOSANTO
Con soberbia me planto ante ti,
planicie desgastada,
algún terrón en los márgenes interrumpiendo la curva,
¿A qué estás esperando?
¿Qué te impide darme el golpe de gracia?
Yo conozco tus sueños
los términos que los difuminan,
la materia que lo vuelve turbio cuando los presentas,
cuando me das la mano y vocalizas con cuidado mi nombre,
para que tenga oportunidad de pensar en tiempos remotos y saltarme los prolegómenos,
para escoger la mejor frase
y soltar aire, sin más.
planicie desgastada,
algún terrón en los márgenes interrumpiendo la curva,
¿A qué estás esperando?
¿Qué te impide darme el golpe de gracia?
Yo conozco tus sueños
los términos que los difuminan,
la materia que lo vuelve turbio cuando los presentas,
cuando me das la mano y vocalizas con cuidado mi nombre,
para que tenga oportunidad de pensar en tiempos remotos y saltarme los prolegómenos,
para escoger la mejor frase
y soltar aire, sin más.
jueves, 16 de septiembre de 2010
JUGAR A LOS CHINOS
Puede parecer simple adivinarlo,
aunque no sirva para nada:
en una mano el fuego, en la otra la moneda,
en un lado la rama partida al paso
en el otro carreras maratonianas, la cruz en cualquier sitio,
una marca de obús, un molde para dibujar un ojo,
para cerrar una ventana.
Si fuera razonable lo dejaría estar
y me volvería por donde he venido,
pero no, vuelvo a morir al abrir la mano.
aunque no sirva para nada:
en una mano el fuego, en la otra la moneda,
en un lado la rama partida al paso
en el otro carreras maratonianas, la cruz en cualquier sitio,
una marca de obús, un molde para dibujar un ojo,
para cerrar una ventana.
Si fuera razonable lo dejaría estar
y me volvería por donde he venido,
pero no, vuelvo a morir al abrir la mano.
sábado, 11 de septiembre de 2010
EN MENOS DE UN SEGUNDO
¡Desliza hasta aquí tu nombre,
dímelo tú que tanto lo escondiste,
pronúncialo navegando por cada sílaba
para que me inunde cual descarga que vale por todas las esperas y tedios bajo la lámpara,
resolviendo que un huracán puede ser apuñalado,
viviendo en la racha de saber cuánto tiempo queda,
oírlo hasta las nauseas,
tumbado, sin música, pero con el humo pegado a la tierra,
acercándose tanto que cuando llegue ya no será válido!
Es posible que entonces,
repique el corazón un poco más fuerte,
llegue a parecer que algo se sale, se marcha por el aire
hacia un mástil más poderoso,
pero no es verdad,
el cuerpo nos vuelve a engañar,
como trileros aficionados a los falsos finales,
apostados en una pared hermética
de donde no se sale si no es a morir.
dímelo tú que tanto lo escondiste,
pronúncialo navegando por cada sílaba
para que me inunde cual descarga que vale por todas las esperas y tedios bajo la lámpara,
resolviendo que un huracán puede ser apuñalado,
viviendo en la racha de saber cuánto tiempo queda,
oírlo hasta las nauseas,
tumbado, sin música, pero con el humo pegado a la tierra,
acercándose tanto que cuando llegue ya no será válido!
Es posible que entonces,
repique el corazón un poco más fuerte,
llegue a parecer que algo se sale, se marcha por el aire
hacia un mástil más poderoso,
pero no es verdad,
el cuerpo nos vuelve a engañar,
como trileros aficionados a los falsos finales,
apostados en una pared hermética
de donde no se sale si no es a morir.
jueves, 5 de agosto de 2010
TIERRA DE POR MEDIO
“La humildad es la belleza de la lluvia”
(Francisco J. Sevilla)
Se posa el tedio en esta tarde de verano,
sus signos en este continente,
capas de piedra pretéritas y pulidas
prestas a ser desplazadas por músculos tectónicos.
Durará tanto tiempo,
erosionará tanto,
durante tanto tiempo que las cavidades se rellenarán de musgo,
cíclicamente mustio,
hasta que el campo de visión, ya estrecho, se tornará un punto,
ínfimo pero repleto de arcos concéntricos,
prestos a que el sol los desborde,
y revele que ha sido un honor asistir,
romper los trechos con paso duro hacia el collado desde donde morir valga la pena.
(Francisco J. Sevilla)
Se posa el tedio en esta tarde de verano,
sus signos en este continente,
capas de piedra pretéritas y pulidas
prestas a ser desplazadas por músculos tectónicos.
Durará tanto tiempo,
erosionará tanto,
durante tanto tiempo que las cavidades se rellenarán de musgo,
cíclicamente mustio,
hasta que el campo de visión, ya estrecho, se tornará un punto,
ínfimo pero repleto de arcos concéntricos,
prestos a que el sol los desborde,
y revele que ha sido un honor asistir,
romper los trechos con paso duro hacia el collado desde donde morir valga la pena.
martes, 15 de junio de 2010
anna Vila interruptus
Es la osadía de alisar el cabello a la mujer que amas,
perseguir el poro,
anudar el vello en espiral,
y que la sed naciente todo lo cubra.
Es demasiado elíptico,
son demasiados impulsos para obviarlos,
ha de poderse explicar mejor,
ha de ser como ventilar la cama donde hemos yacido
y esparcir el olor por todo la casa,
o como mandar un avión de papel hacia la ventana
que vuele y no vuelva a decir nada.
perseguir el poro,
anudar el vello en espiral,
y que la sed naciente todo lo cubra.
Es demasiado elíptico,
son demasiados impulsos para obviarlos,
ha de poderse explicar mejor,
ha de ser como ventilar la cama donde hemos yacido
y esparcir el olor por todo la casa,
o como mandar un avión de papel hacia la ventana
que vuele y no vuelva a decir nada.
viernes, 4 de junio de 2010
MITOS
Cuando no quede agua que darte
y tengamos que verter nuestra propia sangre para humedecer los besos
y pasemos así la tarde, ya sin conciencia, bajo los efectos del sueño que arrastra la arena,
y acabemos sepultados en nuestro vendaval, agarrados a nuestra integral palabra, despiadada ahora, que ya no oímos,
aunque tratemos de espantarla ya nada molestará al horizonte,
siempre pulcro y perfecto
que invita al descanso.
y tengamos que verter nuestra propia sangre para humedecer los besos
y pasemos así la tarde, ya sin conciencia, bajo los efectos del sueño que arrastra la arena,
y acabemos sepultados en nuestro vendaval, agarrados a nuestra integral palabra, despiadada ahora, que ya no oímos,
aunque tratemos de espantarla ya nada molestará al horizonte,
siempre pulcro y perfecto
que invita al descanso.
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