miércoles, 8 de diciembre de 2010

MIGAJAS

Desde que lo conozco nunca lo había visto con bigote,
durante estos últimos dos o tres años qué ha debido pasar por su cabeza,
quizás un día se miró al espejo y pensó en los grandes hombres que lo han llevado
y que él debía ser uno de ellos,
cómodo por el éxito de tener que mirarlo dos veces porque hay algo diferente,
se pasea por la avenida de árboles rotos por el vendaval y pisos sin terminar,
cosas del barrio,
desde su terraza anima a los demás a ser como él,
ocioso y con bigote
porque también ha dejado de trabajar
y colecciona lo que se dejan olvidado,
tomó prestada la amabilidad de ser el rey de un barrio construido mientras ha ido envejeciendo,
no tiene gracia,
a veces vienen a verlo sus hijos ya mayores
y calla que se piensa quitar el bigote en breve
será una sorpresa y si volvemos a coincidir al tirar la basura,
lo miraré sin estar seguro de que le falte algo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

SIN PLANO DE UNA ESTATUA DE ESTILO INCIERTO

Mirad como se alzan las calles,
debieron tener un nombre imaginario
antes de su nacimiento. Ahora es su gran instante
pues instalan en este lugar de casas sencillas,
una placa que conmemora que aquí pernoctó un personaje célebre,
no sabemos si desde aquí llegó a algún lugar que valiera la pena,
pero desde este mismo lugar,
desde esta única inauguración,
la profundidad del horizonte fuerza a la palabra a expandirse,
a masticarla y engullirla,
ahora que ya todo está en orden
y las auténticas placas indican qué calle es,
no queda claro donde están las pulsaciones que nos empujan a perpetuarnos,
y a reconocerlo testarudamente.

Se alza en la intersección un monumento al triunfo,
le seguirán palabras breves y poco concisas del autor,
sobre el ejemplo que representa para todos morir,
alguien debió de ser el primero,
nadie lo recuerda.

lunes, 15 de noviembre de 2010

DULZURA NEGRA

Al recordarte
añadí el olor profundo de tus senos,
al placer de su tacto.
Nada era fortuito,
ni los besos, ni tus manos tranquilas durante la siesta,
me hacías sentir importante
entre las rocas de aquella casa.
¿Entonces, para qué vestirme y huir
si ya dormía degollado?

sábado, 23 de octubre de 2010

JARDIN ZEN

Mi mayor distracción es aplanar la tierra con el tacto,
aunque no sea la mejor manera de hacerlo,
sí que es la más perfecta.

Esto ya lo narraron antes que yo
genios de palabra elocuente
o humildes personas envigadas a una misma intuición,
lo trataron de concretar en una frase,
para un epitafio
o como arenga fundacional de un imperio
o como inicio de unas memorias,
sin embargo después de la lluvia desentierran las hormigas su hormiguero
formando pequeños cráteres que dan ganas de alisar,
nosotros grandes torres, campanarios obsoletos, bocas de metro,
cualquier cosa que nos empequeñece pero que necesitamos,
llegará un día que en terminarán pareciéndonos feas
y entonces las destruiremos.

viernes, 1 de octubre de 2010

CAMPOSANTO

Con soberbia me planto ante ti,
planicie desgastada,
algún terrón en los márgenes interrumpiendo la curva,
¿A qué estás esperando?
¿Qué te impide darme el golpe de gracia?
Yo conozco tus sueños
los términos que los difuminan,
la materia que lo vuelve turbio cuando los presentas,
cuando me das la mano y vocalizas con cuidado mi nombre,
para que tenga oportunidad de pensar en tiempos remotos y saltarme los prolegómenos,
para escoger la mejor frase
y soltar aire, sin más.

jueves, 16 de septiembre de 2010

JUGAR A LOS CHINOS

Puede parecer simple adivinarlo,
aunque no sirva para nada:
en una mano el fuego, en la otra la moneda,
en un lado la rama partida al paso
en el otro carreras maratonianas, la cruz en cualquier sitio,
una marca de obús, un molde para dibujar un ojo,
para cerrar una ventana.
Si fuera razonable lo dejaría estar
y me volvería por donde he venido,
pero no, vuelvo a morir al abrir la mano.

sábado, 11 de septiembre de 2010

EN MENOS DE UN SEGUNDO

¡Desliza hasta aquí tu nombre,
dímelo tú que tanto lo escondiste,
pronúncialo navegando por cada sílaba
para que me inunde cual descarga que vale por todas las esperas y tedios bajo la lámpara,
resolviendo que un huracán puede ser apuñalado,
viviendo en la racha de saber cuánto tiempo queda,
oírlo hasta las nauseas,
tumbado, sin música, pero con el humo pegado a la tierra,
acercándose tanto que cuando llegue ya no será válido!
Es posible que entonces,
repique el corazón un poco más fuerte,
llegue a parecer que algo se sale, se marcha por el aire
hacia un mástil más poderoso,
pero no es verdad,
el cuerpo nos vuelve a engañar,
como trileros aficionados a los falsos finales,
apostados en una pared hermética
de donde no se sale si no es a morir.