viernes, 4 de marzo de 2011

ORACIÓN 2046

¿En qué punto de mi existencia clavé el cuchillo hasta la empuñadura?
No salió sangre,
silencio más bien,
atrapado a los arrestos que se imaginan en sueños,
deletreados y disponibles.
Los dejé donde cayeron
para encontrarlos por la mañana
y verificar que todo era cierto.

martes, 1 de marzo de 2011

HUELLAS DE GATO

“con la mitad es suficiente”
(Elizabeth Bishop)


Iba el gato acariciando la puerta,
las patas de la mesa,
no parecía preocuparle si hay final
y si alguien lo determina.
Es un puzle entre sus huellas en el suelo húmedo de la mañana,
montarlo sin dejar espacio para el aire poco importa,
seguirlo con la vista,
seguro en el refugio de Occidente,
satisfecho porque nadie sabe más que nosotros.

lunes, 21 de febrero de 2011

HABLAR EN CLAVE

“Estaba en flor
y las ramas arañaban
y se frotaban contra la casa”
(William Faulkner)


El número infinito de fallos nos acerca a dios,
igual pasa con los aciertos.
Es un impulso,
como arrancar una flor o sonreírle a un bebé,
luego no se sabe explicar porque se hizo,
lo modelan unos hilos que laminan todo cuanto tocan,
tiene el tacto del serrucho durante su recorrido a través de la madera,
¿Qué pasa, pues, entre las cosas,
con sus distancias,
qué es necesario para que desaparezca la sensación de que todo ha ocurrido
que el límite se ha ido ensanchando por el lado que no alcanzamos a ver
y por el otro nos ha puesto los pies sobre el abismo?
Todo es cuestión de reconocer cuánto hay de real,
y qué tiene cada uno en la mano mientras las agitamos antes de abrirla y se proclame un vencedor.

lunes, 7 de febrero de 2011

QUEDAN NUBES

“como esa nube ociosa de la tarde”
(J.M. Fonollosa)


Debería abstenerme de saber cuántos difuntos soy capaz de soportar,
mirarlos sin más a la memoria, sin cara ya, muertos definitivos, libres por fin del miedo.

Borradas sus iniciales del censo,
para que ya no parezcan nadie.
Entonces quedan las nubes
acunadas hasta romper la crisálida,
las limpio para que pasen de largo,
pero se acumulan a darme su pútrido aliento,
me curvan el silencio para que parezca un llano de hierbas,
allí mismo me estiro a respirar y oírme decir cuándo dejaré de preguntarme estas cosas.
Cuántas vidas has desaparecido bajo este manto,
cuántas lo forman y a que profundidad serán más sólidos los materiales para evitar que desaparezcamos en un sueño.

jueves, 20 de enero de 2011

UNA VOZ

A menudo me tiembla el pulso porque lo que extraigo no es suficientemente importante como para arrastrar al corazón,
entonces sondeo en la carne empapada en sangre qué necesito para sentirme satisfecho,
junto a los coágulos arrastra materiales que lo represan,
nadan insectos, tierra desmenuzada, el polvo que al posarse brilla.
Enciende una sed imposible de saciar,
una sed que coacciona cuando deseo
y que me turba a beber eternamente.

martes, 11 de enero de 2011

DORMIR EN EL TERRAPLEN

Apago la lámpara,
así pensaré que me amas,
que redondeas mis besos y te lo tragas,
que vas en busca del balacín donde se sueña que la luz no se acaba.
Piensas que juego a esconderme,
y así,libre, imagino que te gusta calentarme las sábanas,
pasear las yemas por los ríos, por los pliegues arremolinados,
desiertos sutiles coronados por arena fosilizada,
apagada para no ver recuerdos limados en los bordes,
ni sed por el futuro breve
y soñar que el ruido al romper una cáscara
o al atravesar una manzana para pelarla es microscópico
pero suficiente.

martes, 4 de enero de 2011

VEINTICINCO MESES, HASTA EL DOS MIL ONCE

De niños calculábamos cuantos años tendríamos al llegar al año dos mil,
treinta y pico… mi madre profecitaba que ellos no sabían si llegarían,
se les escapaba el horizonte por los ojos
y callaban. Igual que hoy,
con un pedazo de papel pequeño,
un año en concreto, cercano: hasta allí puedes vivir,
ya tienes una certeza calculada por medios estadísticos,
sabe extraño amontonar una serie de números para dar una mala noticia,
sin imaginarlo porque lo malo que se cuece por dentro parece no existir y se le ignora,
al volver casa, juntaba las recetas para explicarle como se puede ser feliz sabiendo cuanto tiempo queda,
la soledad repiquetea en el baldón de casa para susurrar al oído que pronto será olvidado y su herencia arrastrada con él,
la soledad de los demás, sin hueco que retroceder más allá de la memoria, es la soledad general,
no existen más allá de lo que nos han ido explicando o han ido descubriendo,
encuadernada, puesta como garantía no se sabe muy bien para qué.