Ya veo que los acantilados seguirán siendo acantilados
aunque los escondas en cajetillas de tabaco,
que la hemorragia jamás saldrá a flote, sepultada por el maldito ahorro de palabras
y que las células muertas serán suplantadas por otras que saldrán del paso como siempre.
Del armario también saldrá el pañuelo dorado que luego brotará de la mano cerrada para saldar la espera con aplausos,
estará luego el sacrificio, el olor a cebolla y la ropa amontonada en una silla completando esa masa silenciosa que nos recubre.
Me pides que observe como canibalizan los otros paseantes nuestro itinerario,
va en nuestra dirección porque no existe otra
y la hazaña es mantenernos en equilibrio
aunque para ti no es suficiente, lo sé, has esperado a que las preciosas naos sostuvieran el mar
para decirme que no es suficiente, lo has aclarado muy bien mientras apartabas las sábanas
y has formado ese claro viento que mezcla mi hálito con tus sueños.
jueves, 24 de abril de 2008
jueves, 3 de abril de 2008
MAL MENOR


..."la memoria inútil de los charcos"
(Álvaro Pombo)
Primero te toca a ti,
no lo sabes, ni aciertas a comprender que te miro para no olvidarte:
tienes heridas en las patas, las uñas demasiado largas y un enorme bulto en el costado.
Han pasado los años y nunca me has reconocido,
muchos menos prestado atención
pero me da igual, miro esos ojos sin párpados
alejandos de cualquier posibilidad de reflejar mas que borrones
y no me arrepiento de mi crueldad
porque la compartimos.
No me escuches si no quieres,
lo acepto como tu venganza,
reconozco que no es gran cosa
pero suficiente para incomodarme,
¿qué hago mientras tanto?
dar vueltas,
pensar que el mar queda ya muy lejos
y que tus entrañas no son suficientes para relleñar mis simas.
Crece el viento, ordena el veterianio su instrumental,
hace una pausa para reconocerse cóncavo,
hace tanto tiempo que es así que ya no sabe explicarse de otra manera,
aún no le tiembla el pulso
aunque todavía puede mantener amigables charlas con el mundo cuarteado,
pulcro tal vez si lo miras desde lejos,
es mejor observarlo a él que a las posibilidades que ofrece
y guardar silencio.
domingo, 16 de marzo de 2008
HOJAS DE CORTESIA
Todos los lunes,
antes de ahogarme, repetía en el tren o ante los transeúntes que no es suficiente con esto,
luego volvía a posponerlo. Ahora no se mira, se apunta:
lo que tuve regresa sin realismo,
sin análisis crítico,
sin sociedad diseccionada,
simplemente ocurre
como lo que no oigo y sé que existe.
antes de ahogarme, repetía en el tren o ante los transeúntes que no es suficiente con esto,
luego volvía a posponerlo. Ahora no se mira, se apunta:
lo que tuve regresa sin realismo,
sin análisis crítico,
sin sociedad diseccionada,
simplemente ocurre
como lo que no oigo y sé que existe.
LA CUOTA
El dolor de lo concreto,
alzado y conseguido,
pierde el nombre para pasar a ser objeto.
Dura el acorde lo que la piedra retiene al sol,
la palabra no es virtud
ni equilibrio, ha sido ahogada por demasiados cuerpos,
creerla aunque el papel nada posea.
No quedan sino que bibliotecas que podríamos desperdigar por el espacio,
con claves ajenas.
alzado y conseguido,
pierde el nombre para pasar a ser objeto.
Dura el acorde lo que la piedra retiene al sol,
la palabra no es virtud
ni equilibrio, ha sido ahogada por demasiados cuerpos,
creerla aunque el papel nada posea.
No quedan sino que bibliotecas que podríamos desperdigar por el espacio,
con claves ajenas.
jueves, 13 de marzo de 2008
BESOS INMORTALES
Para Marcelino, un titán
Besos inmortales jamás saciados,
hechos de tierra seca y estío;
mañanas de cauces borrosos,
todavía duermen en su lecho las palabras,
se anclaron en espera de la orilla,
di ¿quién despertará a los que no deben ser respetados?
¿quién madrugará para atormentarlos?
Besos inmortales, percutidos hacia el espacio,
hacia la máxima extensión de la mirada,
un día les llegarán a los titanes, a sus tumbas
ocultadas durante la extinción de los juegos, las piedras mudaran su sombra
y la revancha de esta línea que se expande mientras buscamos el límite
será un hecho,
mas nadie podrá retirar de las copas de los árboles,
de la mínima raíz aun tierna
esos besos inmortales que sacuden el viento.
jueves, 6 de marzo de 2008
LA ISLA BUENA
"...más allá estaba la isla buena"
(Derek Walcott)
No sé que me ocurre cuando aprieto esta carne,
todo se vuelve blando,
no sé que me ocurre cuando entro en las cartas
ya leídas,
no las recuerdo. Algo se deshincha,
me suspende en la fortaleza del sueño
y tejo cosas sin profundidad,
están dichas pero no las recuerdo.
No, no puedo ser yo el que escucha sin pestañear
y no responde porque no puede desprenderse de mi yo,
lo juro, fuerzo el corazón a correr más,
a decirlo de más maneras, a escribirlo en las paredes descascarilladas
y a romper la protección que me comprometí a defender.
He faltado al honor, lo sueño cada noche,
no sé porque lo hago, nadie me lo ha pedido.
todo se vuelve blando,
no sé que me ocurre cuando entro en las cartas
ya leídas,
no las recuerdo. Algo se deshincha,
me suspende en la fortaleza del sueño
y tejo cosas sin profundidad,
están dichas pero no las recuerdo.
No, no puedo ser yo el que escucha sin pestañear
y no responde porque no puede desprenderse de mi yo,
lo juro, fuerzo el corazón a correr más,
a decirlo de más maneras, a escribirlo en las paredes descascarilladas
y a romper la protección que me comprometí a defender.
He faltado al honor, lo sueño cada noche,
no sé porque lo hago, nadie me lo ha pedido.
martes, 19 de febrero de 2008
PARTES
Di que no es necesario ir tan deprisa,
sortear los versos, desbrozarlos
atropelladamente y dejarlos morir. Da igual qué tanto por ciento es negligencia o materiales defectuosos,
aquí y ahora no es posible sobreponerse.
También hay casualidades,
tornillos mal ajustados, boquetes por donde gotea el corazón
o ese taladro que de súbito cruje aplastando las palabras que se deslizaban plácidas hacia el infinito,
no es por culpa de nadie que estemos aquí,
detenidos en el sopor de una visita, inertes a los monosílabos que han pulido los rostros mientras el sol arrancaba de cuajo la vida,
es un modo de repartir los sobres
y estar tranquilo con todo lo demás.
sortear los versos, desbrozarlos
atropelladamente y dejarlos morir. Da igual qué tanto por ciento es negligencia o materiales defectuosos,
aquí y ahora no es posible sobreponerse.
También hay casualidades,
tornillos mal ajustados, boquetes por donde gotea el corazón
o ese taladro que de súbito cruje aplastando las palabras que se deslizaban plácidas hacia el infinito,
no es por culpa de nadie que estemos aquí,
detenidos en el sopor de una visita, inertes a los monosílabos que han pulido los rostros mientras el sol arrancaba de cuajo la vida,
es un modo de repartir los sobres
y estar tranquilo con todo lo demás.
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