martes, 19 de febrero de 2008

PARTES

Di que no es necesario ir tan deprisa,
sortear los versos, desbrozarlos
atropelladamente y dejarlos morir. Da igual qué tanto por ciento es negligencia o materiales defectuosos,
aquí y ahora no es posible sobreponerse.
También hay casualidades,
tornillos mal ajustados, boquetes por donde gotea el corazón
o ese taladro que de súbito cruje aplastando las palabras que se deslizaban plácidas hacia el infinito,
no es por culpa de nadie que estemos aquí,
detenidos en el sopor de una visita, inertes a los monosílabos que han pulido los rostros mientras el sol arrancaba de cuajo la vida,
es un modo de repartir los sobres
y estar tranquilo con todo lo demás.

jueves, 14 de febrero de 2008

RIZOS Y NUMEROS


Ya veo que los acantilados siguien siendo acantilados,
aunque los escondas en cajetillas de tabaco,
que los hematomas jamás flotarán por esa larga serie de catenarias
y, como siempre, las células muertas serán suplantadas por otras que saldrán del paso.
Del armario y las perchas el pañuelo dorado que ininterrumpidamente vaga hasta soldar las
esperas en las marquesinas,
luego el sacrificio, el olor a cebolla que completa la masa y el silencio.
Me pides que observe el esfuerzo con que canibalizan los otros paseantes nuestro itinerario,
y la nuestra mayor hazaña es mantener en equilibrio el humo,
no es suficiente, lo sé, has esperado a que las preciosas naos sostuvieran el mar a sus pies
para pedirme que no era suficiente, lo has aclarado muy bien apartándome las sábanas,
claro viento que mezcla mi hálito con los sueños.

sábado, 5 de enero de 2008

ESCRITURA AUTOMÁTICA

No encaja y es cierto,
las alarmas se disparan en el corazón:
verte removiendo la basura
o apartando el frío o acariciando el silencio,
es olvidar que también fuimos felices.
Es olvidar que también columpiábamos su pasado en estos
lugares de hombres intercambiables, ineficaces y decepcionantes,
estaban colmados de resignación cancerígena
y de tiempo para ocultar la cabeza,
acusar a otro del mal chiste
o de ser pronto para saberlo.
Otros ríos antes que estos empantanaron el valle, en los márgenes,
sin dictados, sabiéndose ya como eran,
defendieron e interrogaron sobre los materiales que se deslizaban por la montaña
y que podría acabar sepultándonos,
ahora podríamos ser una línea más o menos gruesa,
más o menos brillante y oculta,
interpretada con respeto fúnebre por unos creadores de tendencias,
altruistas atascados en el ritual apasionado de los cargos,
que las réplicas terminaran por amontonar más basura
y nos retiraron el crédito no voluntario. Pesa más el silencio.